Ciencia

19 diciembre, 2017 en

Profesor Alejandro Bravo fue reconocido por su labor en Vinculación con el Medio

*Académico realiza labores de vinculación desde 1987

El profesor Alejandro Bravo, académico del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas fue reconocido este 2017 por la Dirección de Vinculación con el Medio de la Universidad Austral de Chile por sus años de labor y dedicación a crear y apoyar numerosas iniciativas de difusión de la ciencia en la universidad, Región de Los Ríos y el país.

Prueba de lo anterior, fue que la última intervención del profesor Bravo fue en relación a la elaboración del reciente mural de la Ballena Azul a escala real, realizado por el artista nacional Francisco Ramos y que se ubica en un frontis de la Facultad de Ciencia (ver nota).

“El tener este mural de la Ballena Azul nos gusta mucho, creo que representa la Fuerza de un animal que fue fuertemente atacado, bueno, y lo sigue siendo. Simboliza al igual que nuestra Facultad la fuerza con la que hemos superado las adversidades, en nuestro caso, la quema de nuestro edificio. Representa además la entereza con la que pudimos salir adelante después de haber perdido muchísimo. Es una Facultad grande y fuerte que ha logrado superar las dificultades, al igual que la ballena.”

Después de tantos años realizando labores de divulgación y extensión. ¿Qué  significa para usted el recibir este reconocimiento?

Sin duda es un motivo de orgullo, y el reconocimiento lo tomo con bastante responsabilidad, porque uno debe hacerse cargo de lo que recibe. Un premio no es algo trivial, y significa un reconocimiento a la labor que uno ha hecho, pero yo creo que tenemos (no estoy solo) una vasta trayectoria en lo que es la creación científica. Desde ya hace muchos años que iniciamos un programa que se llamó “Natura Creatora”, destinado a que la gente conozca la fauna tanto nacional como  de otros países, pensando que sólo se protege lo que se conoce o uno tiene interiorizado.

¿A qué se refiere con que sólo se protege lo que se conoce?

O sea, el acto de conocer implica que algo tenga nombre y uno lo reconozca. Una vez que el nombre es adquirido por la gente significa que puede actuar como un freno para el ser humano como especie depredadora, a través del conocimiento de su fauna.

¿Cuándo y dónde nace esa motivación por trabajar en vinculación?

Yo creo que cuando se me solicitó que me hiciese cargo de las colecciones de la facultad. Me di cuenta que había mucho material que era factible de exhibir y que estaba en buenas condiciones. Los animales que tenemos se podían mostrar tal como son, dignificados, no como sucede a veces que hay animales torcidos, en frascos o condiciones que no son favorables y no se asemejan a la realidad.

En ese punto me di cuenta que de los cientos de animales que teníamos en nuestras colecciones se exhibían muy poco y no había preparación para esa actividad. En muchas ocasiones era la misma gente que nos llevaba animales fallecidos que frecuentemente nos preguntaban dónde podrían verlos o si se existían muestras donde pudiesen apreciarlos. Desde ese punto diseñamos un proyecto para comenzar a realizar lo que la misma gente demandaba.

Desde un mall a un tren

¿Cómo se desarrollaron los primeros proyectos o acciones de divulgación?  

El comienzo no fue fácil, pero uno como académico debe mostrar un camino serio y profesional. Por esa razón, nuestras exposiciones partieron desde sus inicios con buenos diseñadores, buenos guiones de presentación y siempre pensando en responder a necesidades de la comunidad escolar externa. Por ejemplo, en las exposiciones de “Natura Creatora” diseñábamos –además- actividades recreativas con fin académico, había monitores y en caso de que el profesor no tenga material de aplicación nosotros le proveíamos de un cuestionario para los alumnos. Para que no fuera un simple paseo, sino una actividad recreativa de aprendizaje.

¿Tuvieron que enfrentar muchas adversidades o dificultades?

En nuestros inicios partimos modestamente, pero a medida que fue pasando el tiempo, fueron mejorando las vitrinas de los lugares donde presentábamos, las exposiciones comenzaron a tener un costo, que por muy menor que fuera nos permitió darle más seriedad a las actividades. Pudimos uniformar a los monitores, adquirimos cajas con herramientas para el monte y desmonte de las exposiciones, iluminación etc…

Todo esto fue valioso porque en muchas ocasiones nos tocaba entrar a un mall o edificaciones a las 10 de la noche y debíamos tener montado todo en la mañana siguiente, nos tocaba trabajar de noche y hasta las 6 a.m. A veces resultaba dificultoso, pero de esa misma manera nos fuimos superando a nosotros mismos y exhibiendo de mejor manera al público. Así fuimos creciendo y visitando comunidades de la región y de otras regiones, además de universidades e instituciones tanto públicas como privadas. Eso representa para nosotros motivo de orgullo.

¿Imaginaron en sus inicios recorrer tantas ciudades e instituciones?

Nunca pensamos que nuestras exposiciones iban a recorrer tanto, visitamos muchísimas ciudades, realizamos algunos viajes muy entretenidos, e incluso recuerdo mucho uno que hicimos en tren donde pasamos por diferentes localidades pequeñas y la gente de los pueblos se subía a visitar la exposición.

¿Alguna de las exhibiciones que recuerde con especial cariño o que haya tenido anécdotas?

Es difícil para mí definir o encontrar una exposición que sea superior, o que me guste más que otras, lo que sí hay es una anécdota bonita. En Paillaco, en una de las exhibiciones llegaba un niñito todos los días corriendo después de  sus clases a instalarse a la exposición porque le encantó la obra y quería ser monitor, iba todos los días e insistió mucho. Debido a su entusiasmo y curiosidad decidimos que debíamos permitirle ser monitor durante todo un día. No sé qué será de él ahora, pero son esas experiencias que demuestran que todos pueden aprender y encantarse con lo que uno hace.

¿Ya existen proyectos a futuro?

Siempre existen iniciativas. Para este año ya tenemos el proyecto de Chile Va Profesores de Explora CONICYT donde tendremos en el internado de Llifén a 120 profesores de todo el país para ser instruirlos en Ciencias. Y por supuesto, que hay más proyectos, aún no puedo mencionarlos, pero uno de los que está confirmado es “Los Guardianes del Bosque”, donde enseñaremos a niños que viven inmersos en los bosques templados lluviosos del sur de Chile a transformarse en protectores del bosque nativo, no depredadores o destructores. Este tipo de actividad ya la realizamos con hijos de pescadores donde enseñamos a cuidar y proteger la fauna y ecosistemas marinos y resultó muy exitosa.

El profesor Alejandro Bravo en su trayectoria como académico ha realizado más de 42 actividades relacionadas a la vinculación y extensión. Donde destacan proyectos como la exhibición de Natura Creatora, que recorrió más de cinco ciudades e incluso se presentó en una estación de metro en Santiago, Neruda y la Caracolas, Exposición de Corales, Animales de las profundidades, Valdivia Marina, Abyssalia, Animalia, entre muchos otros.

Premiados por la Dirección de Vinculación con el Medio Uach