Ciencia

26 marzo, 2020 en

El mamífero que conquistó la cima del mundo

Un record de altura y distribución. Un ratón orejudo amarillento fue encontrado a 6.739 metros de altura.

Con un inesperado final terminó una expedición al altiplano chileno. Encontraron un animal que rompió un record y todos los registros científicos, al vivir a 6739 metros sobre el nivel del mar. Se trata de un ratón orejudo amarillento (Phyllotis xanthopygus rupestris), el que ahora ostenta el sitial del mamífero que habita a mayor altura en el mundo, el hallazgo fue realizado por investigadores de la Universidad Austral de Chile y la Universidad de Nebraska.

La campaña se realizó durante febrero de 2020, duró más de 20 días y abarcó buena parte de la zona altiplánica y la puna de Antofagasta. Allí comenzaron las colectas de roedores, desde los alrededores de San Pedro de Atacama, para posteriormente, dirigirse al Parque Nacional Llullaillaco, donde los investigadores trabajaron en la puna del parque y las laderas basales del volcán del mismo nombre.

El viaje, el cual fue parcialmente patrocinado por National Geographic, participaron los investigadores Jay Storz (Universidad de Nebraska); Guillermo D’Elía, Marcial Quiroga-Carmona (Universidad Austral de Chile), y con posterioridad, al momento de ascender al volcán, se sumó el experimentado montañista Mario Pérez Mamani.

Quiroga-Carmona, Storz y D’Elía

La historia de la expedición tiene su origen en 2013, momento en que unos andinistas grabaron un video a unos 6200 metros de altura durante su ascenso a la cumbre del volcán Llullaillaco. En éste, se ve un ratón vivo, saltando sobre la nieve que circunda la cima del volcán. Esa imagen comenzó a divulgarse y llamó la atención de un círculo de especialistas, porque “a esa altura se supone que no hay mamíferos, a no ser que sean humanos que van por diversión a la cima de una montaña o un volcán”, dice el investigador del Instituto de Ciencias Ambientales y Evolutivas de la Universidad Austral de Chile, Guillermo D’Elía.

Más aún, D’Elía plantea que en la literatura hay algunos registros de carcasas (cadáveres momificados por el clima árido y la ausencia de predadores) a más de cinco mil metros sobre el nivel del mar. Entonces, ver un video de un animal de estos, a tanta altura, no dejó indiferente a la comunidad científica ni muchos menos a  Jay Storz, fisiólogo animal, interesado –precisamente- en “adaptaciones a la altura”. Fue Storz quien invitó a los investigadores de la UACh, Guillermo D’Elía y Juan Cristóbal Opazo (UACh) a trabajar en esto.

“Lo interesante es que rompe todos los records conocidos de mamíferos en altitud. Este ratón pertenece a una especie ampliamente distribuida en Chile, Argentina, Bolivia y Perú, pero que tiene una particularidad; distribuirse desde el nivel del mar  hasta más de 6700 metros de elevación. No sólo es un record la altitud, sino que también la amplitud del rango altitudinal, ya que no hay otra especie de mamífero que tenga un rango altitudinal tan grande”, dice D’Elía.

Curiosamente el investigador plantea que el roedor se encontró sobre la línea donde –supuestamente- no hay vegetación, “uno mira y hay roca, quizás tenemos que buscar un poco mejor, ir con un ojo un poco más entrenado. No hay vegetación, y obviamente es muy frío y hay muy poco oxígeno”, describe.

Suerte con registro

De hecho, existe una grabación del avistamiento del roedor en cuestión, en la cual se escucha el cansancio y la dificultad para respirar del investigador Storz., quien junto a Perez Mamani ascendieron a la cumbre del volcán ubicado justo en la zona limítrofe entre la Región de Antofagasta (Chile) y la Provincia de Salta (Argentina). Allí Mario realizaba una de las tantas grabaciones de la expedición, cuando de pronto el montañista advierte a Storz: “Jay (Storz) mira un ratón, un ratón…”, en el registro se aprecia como el investigador de la U. De Nebraska levanta algunas rocas y atrapa a este ratón de menos de un palmo de longitud, sólo con sus manos.

“La captura se realizó en estas condiciones dado que, para los recorridos  a más de 5.600 metros, sólo nos aperamos con el equipo de alpinismo necesario para ascender, teniendo que dejar gran parte de los implementos de trabajo en el campamento instalado en la base del volcán a 5.200 metros”, indica Quiroga-Carmona, quien es parte del programa de Doctorado en Ciencias, mención Ecología y Evolución de la UACh.

“Durante la estancia en el volcán las condiciones de trabajo fueron bastante complejas y extremas, debido a los fuertes vientos que nunca cesaron, a la radiación solar y los extremos cambios de temperatura que se experimentaban a lo largo el día. Todo esto sumado a la falta de oxígeno, un factor que aplaca por completo la energía corporal. Estuvimos cerca de 10 días a 5.300 metros en las inmediaciones del volcán, con varias trampas activas y realizando constantes ascensos cercanos a la cumbre, con la intención de encontrar algún ratón vivo o momificado, o indicios de su presencia. Este tiempo también fue necesario para la preparación física requerida para el ascenso de la cumbre y la movilización hasta el campamento a 6.000 metros del equipo necesario para el ascenso”, planteó el doctorante.

En efecto y prueba de la fortuna, Storz y Pérez-Mamani estuvieron sólo unos minutos en la cima, aunque el viaje desde el campamento a 5.850 metros sobre el nivel del mar hasta la cumbre les tomó unas ocho horas, partiendo de madrugada para hacer cumbre al mediodía.

Las preguntas por responder

Más allá del record, según D’Elía, este descubrimiento abre una ventana a temas que ahora quieren explorar con mayor detalle, como por ejemplo: “tratar de entender cómo estos animales se adaptan a estar a esa altura; si existe plasticidad fenotípica o adaptación local; y otras preguntas que están más a la mano son, por ejemplo: saber qué come (…) para vivir ahí necesita mucha energía, la relación superficie-volumen de un animal tan chico hace que pierda calor de forma muy rápida; si tienen que generar constantemente calor corporal, implica comer bastante”, dice el investigador.

Por su parte, Quiroga-Carmona agrega que “una gran interrogante es saber sí existen poblaciones establecidas en la cima del volcán o simplemente los ratones ascienden de manera recurrente en búsqueda de alimento. Además, se abre un planteamiento sobre sí la presencia de este ratón a dicha altura no es una consecuencia del cambio climático global; dado que las predicción que contemplan el calentamiento global sugieren que las especies distribuidas en climas templados incrementarán altitudinalmente sus límites de distribución”.

Al finalizar, D’Elía insiste en que es fundamental que se continue con la exploración acuciosa y colectas en el lugar. Así como en las múltiples extensas zonas aún inexploradas del territorio nacional.

Investigadores en el Parque Nacional Llullaillaco