Santiago Duque

15 junio, 2016

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Profesor asociado laboratorio de Limnología, Instituto Amazónico de Investigaciones (Imani), Universidad Nacional de Colombia, Sede Amazonia.

Trabajos integrales en manejo y gestión de humedales en territorios indígenas de la Amazonia colombiana.

E-mail: srduquee@unal.edu.co

 


Abstract:

COLOMBIA ANFIBIA: INVENTARIO, ECOLOGÍA Y PROBLEMÁTICA DE RÍOS Y HUMEDALES

En seis grandes cuencas hidrográficas de una extensión continental de más de un millón cien mil kilómetros cuadrados, se presentan cerca de 58 tipos de humedales y ríos que denotan una historia geográfica de más 2.500 millones de años de antigüedad desde las formaciones precámbricas en el escudo Guayanés hasta los paisajes holocénicos y los recién transformados del Antropoceno. Se suma una complejidad paisajística con la presencia de tres ramales de la Cordillera de los Andes que generan un gradiente altitudinal entre el nivel del mar hasta más de 5.000 metros. Así mismo tres de las cuencas fluviales más grandes de Sudamérica están presentes en el territorio colombiano: Magdalena, Orinoco y Amazonas.

Condiciones ecuatoriales con cambios drásticos en el pulso hídrico, genera una significativa transformación de los ecosistemas acuáticos entre momentos de retracción (aguas bajas) y expansión (aguas altas) que impone a la biota acuática, la categoría de anfibia en el 26% del territorio nacional, que a la vez genera culturas y adaptaciones humanas a esta realidad nacional, la cual se plasma en más de 91 etnias indígenas, afrodescendientes y gitana con 62 lenguas amerindias.

Las cuatro provincias limnológicas de Colombia permiten mapear y entender la ecología de los ríos y humedales: 1) alta montaña tropical (por encima de los 3.100 msnm), 2) región Andina (hasta los 1.000 msnm), 3) zonas bajas correspondiente a los valles interandinos, zona Caribe, Pacífica y la llanura oriental Colombia (Orinoquia y Amazonia) y 4) región costera que comprende las zonas de influencia marino – continental de estuarios, manglares y lagunas salinas. Cada una de ellas con diferencias geográficas y climáticas que generan diferentes grados de mineralización, trofía y biota presente, una de las más altas biodiversidades en los diferentes grupos de organismos.

Los cerca de 48 millones de personas han generado un gran impacto en los ríos y humedales que llegan a afectar más del 25% de sus extensiones por deforestación, sumando allí a la agricultura y ganadería; así como la contaminación de residuos domésticos, la industria y más recientemente a las actividades petroleras, de minería legal e ilegal y todo lo referido al conflicto político interno y la droga. Se deben también indicar las necesidades hídricas domésticas e industriales y las necesidades hidroeléctricas y de suministro de agua que regulan ya más de 350 cuencas hidrográficas.

Este panorama demuestra ya la pérdida de la capacidad del territorio colombiano para afrontar la realidad anfibia del país y de los impactos cada vez más severos del fenómeno ENSO positivo y negativo que depauperan la biodiversidad acuática y la consecuente pérdida de los cerca de 25 servicios ecosistémicos que los ríos y humedales nos prestan.